Cuando la ansiedad llega, no siempre puedes ponerte en postura de loto,
cerrar los ojos y “dejar la mente en blanco”.
A veces estás en el trabajo, en la calle o en el supermercado, y lo que
necesitas es algo rápido que funcione. La ansiedad no se apaga a la fuerza, pero sí puedes darle a tu cuerpo y a tu mente una señal de calma en pocos minutos.
Aquí tienes tres técnicas exprés para cuando sientes que el corazón se acelera
o la cabeza no para:

1. Técnica 5-4-3-2-1 (aterriza en el presente)
Mira a tu alrededor y nombra:
5 cosas que ves
4 cosas que puedes tocar
3 cosas que escuchas
2 cosas que hueles
1 cosa que saboreas
Este ejercicio le recuerda a tu cerebro que estás a salvo, sacándote del bucle
mental.
2. Respiración 4-7-8
Inhala por la nariz contando hasta 4, retén el aire 7 segundos y exhala
lentamente por la boca contando hasta 8.
En dos o tres repeticiones sentirás cómo tu ritmo cardíaco empieza a bajar.
3. “Sacude” la tensión
Así como los perritos se sacuden para llenarse de energía y sacarse el estrés, es muy real pues que para nosotros los humanos también hay algo medianamente parecido, por muy gracioso que suene.
De pie, agita suavemente brazos, manos, hombros y piernas durante un
minuto.
Esto libera la tensión acumulada y activa tu sistema nervioso parasimpático,
que es el encargado de relajarte.
Recuerda: estas técnicas no sustituyen un trabajo emocional más profundo,
pero sí son un salvavidas para momentos de crisis.
Si quieres aprender a gestionar la ansiedad de raíz, puedes empezar con mi
PsicoGuía para la Ansiedad o reservar una sesión 1:1 conmigo para trabajar tu
caso de forma personalizada.
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